domingo, 6 de agosto de 2017

Estrofa a mi dilecta

Hablamos un rato tomando té en un sillón incómodo. Solo mis pensamientos saben cuánto traté de ver a través de tus ojos, cuánto amor te habría jurado en ese preciso instante. Vos hablabas de mil problemas, yo solo escuché un montón de ruidos sin sentido, y un único camino para mí. A cada minuto repetías, preguntabas, espetabas y yo, como manco del alma, solo intentaba no mirarte los labios.
Todo esto no mereció una gran frase, un abrazo o una confesión de amor. A fin de cuentas, a cada paso de salida siento como tu voz nociva me golpea, me desarma y enoja hasta el odio. Aunque si tuviera que pensarlo, solo me quedaría la realidad, esa que me sienta en esta silla a pensarte otra vez, nociva y todo.

Soy ofensivo conmigo, desastres son las iras de uno mismo, catástrofes que matan el azul de mi sonido. 

viernes, 30 de junio de 2017

Disparos del Igorote

Hubo un tiempo de potencia. Hubo un tiempo invadido por la osadía de la expectativa. Un tiempo en el que todo cuanto se pensó era posible. Hubo su propio tiempo de rescatarlo en varias ocasiones… pero continuó innecesariamente negándose en cada una de ellas, rechazó la oferta.
Cayó súbitamente enamorado, demasiado pronto, demasiado tiempo sin norte para salvarse, demasiadas chances y ninguna la del palo verde.
Siempre durará en su corazón la humedad de la tierra y la sórdida nevada, el escurridizo agua de deshielo y los peces sagaces que beben de la vida al atardecer.
Atrapó la noche sumido en la mente del chamán, agotando hasta el límite la razón, las cosas, la realidad. Desató los más altos vientos del alma para andar por una vía muerta hasta el final.

Ya no quedará más de sí cuando el día llegue a proponerle nuevas estrellas, nuevos soles. La bestia se habrá calmado, la sangre estará agotada y su cabeza no estará más entre sus hombros.

lunes, 5 de junio de 2017

Gotas rojas

—no hables, pues te tomaré de la mano cada vez que tus ojos lo pidan brillando como brasas incandescentes. Te encontraré en cada gesto que hagas, solo para mostrarte la inmensidad del domo estrellado en una noche helada y reír hasta que parezcamos abarcarlo todo. El indescifrable muro de tu distancia, todas tus fortalezas, tus anhelos ocultos… todo lo abrazarán mis manos hasta inundar tus lágrimas y beber juntos todos los detalles, todo lo eminente—.
Monólogos a Olivia.

No había hoja que se moviera ese día, no había pared que pareciera siquiera gris y triste. El aglutinamiento de palabras y palabras y otra vez palabras. No lograba la concentración para desoír todo lo que habitaba en su lengua, justo ahí en la punta.
Quizás el alcohol, quizás la cantidad de alcohol, quizás el vidrio en los ojos y la galleta en la garganta le hicieron entender que la única situación ridícula era la suya. Puede que haya pasado la noche pensando para caer dormido e instantáneamente despertar junto al dolor y la sanación.
Supo que ya no querría conmiseración, que ya no tenía palabras para describirlo. Los sonidos abrumadores de sus labios y no, no hay palabras. Todo aquello perdido antes de ser. Todo aquello fagocitado desde hace tanto por el miedo.

Todos ven con sus ojos, todos ven y todos lloran con sus ojos. Fue acusado de fortuna por quien dio la estocada certera en el minuto preciso, simple y graciosamente, como el que no sabe estar blandiendo al más filoso mandoble. Sangra la sangre de la bestia, sangra la sangre de la soberbia, sangra la sangre de la dicha. Sangra vehementemente.

domingo, 14 de mayo de 2017

Décimo baktún

He vuelto de la muerte. He vuelto tantas veces de tus odios. He vuelto siempre sano y salvo de mis miedos. He vuelto de tus mentiras, de tus sombras y de los llantos. He vuelto intoxicado de bienes y males. He vuelto del amor y del hostigamiento intransigente de la victoria. He vuelto de la expectativa y del olor a campeón. He vuelto de todo augurio de toda esperanza. He vuelto de un par de rondas nocturnas. He vuelto de la última guardia de hoy. He vuelto de mi anhelo por tenerla conmigo, de las ansias por ofrecerle mis sueños. He vuelto de la farra interminable del idealismo. He vuelto de la tertulia desopilante del sentido común, de tanto óxido. He vuelto y acá estoy, soy suyo.

martes, 25 de abril de 2017

Meniño pequeniño

Las constelaciones de las cosas y el tiempo. Las especies de recuerdos que me aprietan fuerte el cuello. A veces me hace falta esa sabiduría gallega, que hablaba de plantar fuego, que melancólica recordaba carros a las cuatro de la mañana, que para los grandes problemas tenía sencillas y obvias soluciones… sanadoras de todo mal.
Si un brío te hiciera respirar, si la luz te hiciera verme, ¿qué dirías? En una única vuelta de página pasó tanto, fuimos tanto, soñamos tanto. A veces me pregunto solo si quiero todo esto, si aún sabiendo de la oscuridad de todos desde hace tanto, es razonable seguir viviendo. ¿Cuál es esa pesada lección que estas queriendo mostrarme?
Los planes austeros de mi pasión intransigente son una tortura desde que te fuiste. La escurridiza verdad se vuelve más hábil a medida que me vuelvo más sabio. Es directamente proporcional. Los mitos engañan a los idiotas felinos que necesitan más tiempo, que requieren más paciencia, que solo buscan franelas para sentirse importantes.

No he sido caprichoso. Jamás. Me he cuidado solo y por eso mi memoria está entrenada, está ávida de justicia. Pero si un brío te hiciera respirar, y la luz te hiciera verlos, ¿me dirías que transito el camino de la verdad? ¿Me darías un consejo sencillo que apacigüe todo esto, mis ansias, mis dudas, el amor? 

domingo, 23 de abril de 2017

Soul sacrifice

Subió a los más altos filos de las más altas montañas. Todo se estremece, la ira y la bestia corren y la tierra tiembla, ya no hay invocación. Tomó lo que quedaba de sí y lo ofreció a los dioses hambrientos. Pero estos no parecían tener efecto… — ¿esto es todo?— preguntó. Meditó durante largo tiempo sentado en donde yacía la corte de los arboles, aguardando su juicio, intrigado por el ruido de la brisa en las hojas. La mañana se hizo tarde y la tarde noche y siguió allí hasta que el frío le rebanó los ojos y debió adentrarse en la oscuridad, en el conocimiento que se consume en detalles y escapa como agua entre las manos.

lunes, 10 de abril de 2017

Vos

“No pidas consejo a los elfos, pues te dirán al mismo tiempo que sí y que no…”

Si tan solo en un minuto te atrapara. Y caer errantes en el vacío inmenso de la clave de los días, casi hasta no querer verte más. Si fuera todo eso posible, y también el precipicio de tus ojos, y la osadía de tus labios, y la carrera psicótica de tus manos; todo eso posible en el sórdido frío temprano de la primera nevada.
El espejo de tu amor, el oxido de tus técnicas y tu pelo suelto. Nada como tu épica de la conquista, que reclama su trono a cada gesto. Afueras oscuras me hacen enloquecer, perder todo de vista. Pensar que sigo resolviendo encriptados mensajes de hoy, conmigo, que siempre soy ayer. Dame tu mano, que si te atrapara en un minuto, bajo algún árbol, te susurraría el sol al oído, te besaría con la suavidad de la brisa.
Alcánzame un minuto tu atención. Caminará por los techos la felina presencia de la felicidad. Al pisar la tierra descalzo presentiré tu perfume, trayéndome recuerdos de la mañana, que no acabará, que será sublime a ultranza. Todo el tiempo te perderé en la espesura, aunque esa no sea mi fresa negra, aunque todo el cuadro tenga manchas de emoción, y aunque la vida dentro de la vida siga esfumándose. 

viernes, 7 de abril de 2017

Wond'ring aloud

El mundo que veo venir, ese que se precipita, que engulle la calma con un pitido cada vez más grave. La noción del tiempo nos hace menos inocentes, nos vuelve pesimistas, nos quita ansias e ilusión.
Sos un fundamentalista de las cosas simples, un desenredo del último sueño del Sultán, que encuentra eco solamente en tus pensamientos, que se refugia en lo que vos soñás, en lo que miraste alguna vez con ojos grises.
Ni los odios mundanos ni el castigo fetichizado de los dioses pueden alcanzar los talones del olvido, pues la memoria que intensa crea parte de la realidad les acribilla plomo a plomo en su razón de ser. Todo ese conocimiento quizás contraste con la calma del agua.
Todos tus días de alegría, de belleza, de intuición de planes supremos fueron lunes. Se regodea el sentido de la oportunidad, que nuevamente hace de las suyas y ríe, ríe tan intensamente como imaginás deberías reír vos.

Conocés el camino como la palma de tu mano. La llave hacia el otro lado, la escueta rendija por donde la luz invita a pasar. Todos están allí en tu invocación, todos presagian el futuro con tierra en sus manos. Todos consultan con la vida.

domingo, 2 de abril de 2017

Adikia

No está en ninguno de sus pensamientos. Entonces sufre. Recorre cada segundo del día intentando descubrir el sentido de la luz, pero se enreda en el trastorno del olvido, de lo no meditado. El dilema del amor es felino, es implacable ante los idiotas, los que no tienen paciencia, los que no saben esperar.
A diario intenta juegos esotéricos, de sanación. Pero sufre. Invocando ancestros intenta un sentido loable a todo su hacer, pero todo se resume en la soledad, en el vacío, en la escaramuza de los días. Silencio, ausencia, su ser que lo atormenta a cada paso, a cada latido. Solo los reflejos de su alma tenue alcanzan a susurrar tímidamente la calma, que no llega, que no influye, que no es trascendente.
Recorre la palma de su mano en busca de respuestas. Es aún probable, que no las haya en otro lugar, pues vivimos maravillados ante una realidad que nos supera, que nos obliga a creer en que existe esa fuerza, ese orden, ese tipo que todo lo hace, que todo lo sabe, que todo lo inventa, que todo lo resuelve. Es nuestra propia realidad ínfima, incapaz he dicho, ante el amor, ante el azar y ante todo.
Toda esa sucesión de errores y desaciertos que crean la más bella melodía, pueden estar ausentes a cada respiro de sus pulmones, a cada suspiro en estado de ebriedad. Perdidos y caminando por un universo que es confuso, con espesos pormenores, con detalles esenciales, con hermosas presunciones.

La desesperanza es carne. Sufre. La electricidad le retuerce cada célula y sufre. Todo cuaja y cada vez sus preocupaciones son más ridículas, más mundanas e irrelevantes. Es un camino demasiado inmenso para transitarlo solo, es un mundo salvaje, es un viaje delirante. El espíritu que indica la llegada del segundo eón, mucho más allá de la totalidad de su ley, vuelve eternamente injusta a la condena del amor, que ordena la peor de las resignaciones, que lo interpela a ser más él. 

domingo, 12 de marzo de 2017

Hipnosis

“Que me detengan, que me den la muerte; estoy contento, con tal que tu lo quieras. Diré que aquel gris no es la mirada de la mañana, sino que es el pálido reflejo del rostro de la luna; y que tampoco es la alondra la que con sus notas golpea el cielo abovedado tan alto sobre nuestras cabezas. Tengo más deseo de quedarme que ganas de marchar: ¡ven, muerte, sé bienvenida! Ella así lo quiere…”

Es la densidad del aire al sonar fuerte una música grave, mientras sola baila con su cabeza que se tambalea hacia todos lados. Sus ojos perdidos entre quién sabe qué, y su atención que parece nunca encontrar una razón para enfocarse. Como por arte de magia, un relámpago surca su sien y viene hacia vos. Habla de cosas que decís comprender y asentís siempre con la mirada más cómplice posible, aterrado de no estar a la altura.
El rodete en su cabeza parece asincrónico. Quizás haya algo de magia en toda la imagen, un poco de ilusión de alguna clase de bruja,  que toma el cuerpo de la contradicción para jugar un rato. Nuevamente el guiño de otra luz, y nuevamente habla de cosas cada vez más incomprensibles, y cada vez más, no existe otro brillo que el de sus dos ojos negros apuntándote al corazón. Es el alcohol de alcoholes, que enmudece a la propia carga y decide que sea el alma la que dictamine.
La noción de su tiempo, creo, no es más que paciencia. Errante como un niño jugando, sincera como la más desinteresada y aun así, eternamente poderosa,  palabra a palabra y gesto a gesto. ¿Acaso habré de honrar las próximas palabras incomprensibles que salgan de su boca? ¿O caeré rendido en un mar espeso de indescifrables bizantinas? Todo aquello, todo y no menos, en calma llegará.

viernes, 10 de marzo de 2017

Esmeralda

La espesura de la noche trayendo calma de sueños, sosiego de rocas y tierra. Sorteó el escollo de otro amor y logró sentarse a contemplar, en el pulmón de esmeralda, los viejos edificios y algunas ventanas con luz. Hubo de reflexionar si él era todo, pero concluyó que se fue en mil partes. Estrelló el logro de la palabra más precisa, la que simple y graciosamente es una con la verdad, que da paso a la osadía de ser feliz.
Pensó en ver toda la tierra rodar sin pretensiones, con la paciencia química que todo lo degrada. El agua, el sol, las flores, el olor a humedad de las hojas en el suelo. Tanto corría por sus venas y, sin embargo, se sentó frente a la nada, quiso abrazarla y confesó tener miedo. Había iniciado allí el camino de la soledad, había matado en un solo instante todo el movimiento.
Las paradojas son sintierras, son sintiempos. Los espejos en los que se miran ríen siempre y no se les ocurre callar ante la chance que la bestia recuerde serlo, y los despedace sin la más mínima piedad. Todas las ilusiones tienen algo de realidad, y en su mágico anhelo destrozan la quietud del alma, invitan a la ansiedad.
Descubrir de pronto que el suceso no escatima en horas, días y meses, recorrió su espalda con helado presagio. Se encontró mirando en ese pulmón a sus propios ojos, a su propio corazón de león, a su propio ideal de trascendencia, a su propia razón. Todo eso se derrumbó con la más mínima grieta, la más indescifrable sugerencia, la más escandalosa gota de amor.

Quizás sea otro espejismo, o quizás haya encontrado la vida que se consume dentro de la vida. Vienen vientos del sur a la ventana, y susurran un río que corre agitado, alertan sobre todos los que vienen. Amanecerá mientras el sol lo acompañe, agradeciendo al alba hasta el más intenso dolor.

domingo, 26 de febrero de 2017

Epifanías bélicas

Ha pensando demasiado en el futuro, el pánico, las sombras. Es un presagio espeso y el humo titila sugiriendo sin tregua, en efímera risa, que es prisionero del viento. Dice que le mutilaron su voluntad, que ya no siente al subir, y también que ahora todo tiene más sentido. Quien no calla se ha revelado ante esas circunstancias, ha encontrado un mensaje que será entregado. Cree en ello.
Ha elegido el camino por el que nadie va, pero nadie recordará al llegar, nadie puede dar cuenta de nada. Nadie ha visto cuál fue el comienzo. Comenta que no hay sentido en un designio como ese, que ya mejor se va, que no hay cosa que lo haga estremecer. Es él quien piensa aun en el martillo de los dioses, en celebrar fiestas paganas.
Ha visto a todos reaccionar a la anestesia según el plan de esta, ha visto a todos marchar al ritmo de los tambores traidores, siempre sensuales. Cree que con todo lo puede, que es eterno, infinito. La fuerza se le escapa cada mañana al poner pie sobre la tierra, al no adornar cada invocación con el alma intrépida y libre. Deja que el sol le golpee la cara a diario y atraviesa el tiempo, buscando señales de electricidad, buscando el conocimiento de los eones. 

jueves, 16 de febrero de 2017

Las puertas de Durin

“…yo me ocupo del presente, el futuro es asunto de Dios.”

El tiempo es escaso, las dimensiones enormes. La vida es misteriosa, la nostalgia inevitable. Las ansias son latosas, la experticia resbalosa. El enjambre está prescripto, la codicia es admirable. Los anhelos son loables, la presencia es aplastante. Las sonrisas son ingratas y aun, las grandezas son leales. Desencuentro tras desencuentro la vida pierde su color de arte, su esencia perfumada; se encierran en pasillos pequeños y oscuros, para blasfemar desde allí que lo mejor nos fue negado, todos los que no agradecen.
El salto hacia el vacío, las gotas de temor, las velas de un santuario que hace tiempo no fervoriza y las tierras que acompañan girando a su aire, esperan que haya calma para hablar irresolutas. Acuchillando el sentido del amanecer, la luz trasciende, invade. Dictamina tirana que las eras han de venir, no se detendrán, aunque en el espejo, que es otro, haya bienes de inconmensurable arrojo, preciosos en cualquiera de estos universos.
Este portón tiene el romanticismo de lo desconocido, tiene la promesa de la próxima alba llegando hasta aquí en clave de felicidad, idílica en todas sus curvas, utópica de todo insigne. Libertad, sujeto, contradicción… hablar amigo en la ficción, resultó metáfora de mis leyes, indescriptibles hechos para explicar.

Cuando el camino haya pasado, solo entonces habremos de ser honoríficamente recompensados con márgenes para recordar, reír y trascender.

jueves, 9 de febrero de 2017

Logos sobre la última cruzada de Hermes.

El zafarrancho duró años. Todas las luces apuntaron hacia el centro que debían, como si hubieran sido orquestadas. Curiosamente como si en verdad hubiera un propósito, una autoridad.
De todo lo que puede esperarse de la abyecta escaramuza del binomio del bien y el mal, he de hacer crecer una maña de creer, apostar y esperar. Nada como el hermoso proyecto del progreso, que engolosina el alma voraz e ingrata, malagradecida en todas sus esquinas.
He dado un paso más hacia la última vez que me levantaré contra todo esto que tanto hastía. He dado a la retórica de mi mismo un aliento, un giro en descubierto de esperanza para no dejar que se bajen guardias aun. He dejado a un lado todo rastro de obviedades del amor para extinguir necedades.
Era un día soleado que se sentía espeso y complejo y aun así venció. Mas la inercia que toma el mandoble al cortar, no se detiene habiendo logrado su meta… la profunda razón de nuestro espectáculo, que nos deja sorprendidos en bucle sin fin.

Acaso deberé abandonar la épica que frustra su propio guión a cada paso. Será, una vez más, el final de la cruzada infinita, que no aparece sino con disimulo a reír a costa de los planes del espejo.

lunes, 30 de enero de 2017

Theremín

“(…) Mas pra fazer um samba com beleza
É preciso um bocado de tristeza…”


Las cosas son tiempo. No podrían ser de otra naturaleza sino de tiempo. No podrías llegar a la conclusión de la total ausencia de conocimiento, de lo parcial. Aquel pensamiento que llegó alguna vez y nunca partió, con cara de repetición ha vuelto y aun bien  y mal se hermanan.
La escasa significación de los suspensivos tres puntos que me envician al momento de justificar la idea de que las cosas tienen nombres sobre el final, cuando todo responde a algo y no cuando hay algo que llenar con correspondencias.

Cada vez más, los espacios crecen… no hay forma de llenarlos y el cuerpo flaquea. Es el sol el único aliado en alguna mañana que huele a humedad, a vicio sollozante, a manos de santo.

martes, 17 de enero de 2017

Geomancia

La interminable lucha de mis manos por resistirse a este mantra infantil que me afecta desde hace un tiempo. No hay forma de evitarlo, las salidas se muerden el labio en señal de soberbia actuada. Parece el libro de algún viejo estilo, o algún acertijo que detesto.
Nuestra naturaleza es inflexible pero se rinde ante la evidencia de la realidad, que le muestra su verdad, la compara con herejías y le adelgaza el espíritu. Languidece nuestro seño fruncido altivo ante el amor… acaso desconcertado por sus propios cuestionamientos.
Montañas nobles y orgullosas se elevan a mis espaldas, ávidas de incendios hermosamente suicidas y frías y determinadas aguas, capaces de marcar surcos de sabiduría.
El centro hacia donde voy y la calma de la providencia, que entregan certeza, que acallan bestias y ansiedades, tal vez estén ebrios en la velada. Quizás no lleguen a entender que Olivia, esa que amo, no mire al cielo o hable al sol y que aún así sea inconmensurable.
Los destellos del alba, la vida esfumándose dentro de la vida… los silencios que harías si vieras una ínfima parte de lo que hubo para mostrarte. Si a cada pisada la invocación me agita, la tierra me invade.

El espejismo ha pasado, pero ha dejado su aroma en mis deseos. Ha resuelto un nuevo objeto. Ha osado trascender.

martes, 4 de octubre de 2016

Sin chape

Son las siete, o quizás las ocho. En los fuegos de octubre me enciendo en nervios constantes y busco en un cajón de ansiedad el cuchillo para cortar un rato con todo. Los metales del nuevo amanecer taladran duro y me levanto a ver qué pasa. De repente el sol aparece nuevamente, no era un simulacro.
Al son de las botas camino hacia el mate, que me espera anhelando el toque de azúcar que no pienso darle, porque pienso dejarlo amargo. Son casi nueve minutos de caravana hasta que estoy sentado a punto de agazapar la ira y saltar raudo dejando atrás al alba. Puede ser que piense un rato y luego olvide tu olor, mezcla de pucho y perfume de no sé cuál.
No José. Te escucho como si fuera ayer y me río solo. Hasta pudiendo acusarte de estúpida me dibujas una sonrisa y acelero al centro. Cuadras rotas, sucias, gentes indiferentes. Cuanta vesania me brota cada vez que lo noto —siempre, he de decir—. Sigo riendo, porque casi siempre vuelvo a recordarte llegando al cruce, épico de bluses y poesías.

Media mañana y ya me olvidé de todo. Salgo y piso las piedritas, hay como un viento genial y el sol me pega en los ojos. Y ahí estas de nuevo. Supongo que miento a cada momento diciendo que me olvido. Me río y empiezo de nuevo mañana.

viernes, 23 de septiembre de 2016

De melón

El selector en graves y un bending que te mueve el corazón. Entre nosotros hay un tiempo con olor a pastillita de melón, de esas que ya no se consiguen porque no hay más… ya no hay más. Es posible que tan solo sea mi imaginación, pero la sospecha de un augurio que va océanos por delante es demasiado fuerte como para hacer oídos sordos. Lo que no se es, en parte nos integra, pero se atomiza en escandalosa ausencia.
Rápidas las euforias y ciclotímicos los humores del amor que se quedó en el tiempo, nuestro tiempo, y que alguna picardía de la fuerza vino a despertar de su helado sueño. Esa paradoja que nos recuerda a cada momento que segundo tras segundo somos un poco menos nosotros, nos desgranamos y nos vamos yendo despacito.
¿Y qué hay de tu risa, qué? No se me permite adueñarme de ella, al menos si la luna no duerme. Pero creo que es el miedo a morir perdido en espejismos… tal vez no sean felices todas mis palabras al salir de mí. Tal vez caigan todas al cruzar la frontera del calor de lo profano y se quemen en terribles gritos de dolor.

No he conseguido hasta hoy hablar sin consecuencias pesadas, sin rasgar todo. Presiento que es deuda por saldar. Pero las explicaciones sobran si nos consumimos, si a cada rato jugamos a romper esas cajitas en las que nosotros mismos nos metimos. 

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Las mentiras fundamentales

El estilo avejentado del primer párrafo original de todo lo que quise decir esta vez se perdió en el éter. Se elevó como el vapor de agua que me hipnotizó cuando pensé en crearlo y fue uno en la atmósfera y en mi conciencia. En todo caso creo escuchar un sigiloso recuerdo que habla sobre las mentiras fundamentales, pero el tiempo es escaso.
Si acaso osara mirar para otro lado y disimular sobre la marcha ante la esencia que me espeta, caería irreductiblemente en la nada. Todo sería en vano y no auténtico a cada paso. La tierra bajo mis uñas me aploma y el sol me recuerda tus noses que decían sí… mentira medular.

El viento que navego me trae menos recuerdos que antes… 

martes, 20 de septiembre de 2016

Un hombre para Sofía

"El amor ha sido el opio de las mujeres..." Kate Millet.
En Línea.-

Un hombre para Sofía: no está cebando tres horas por día durante un mes y medio para después llegar y no dar ni la hora; no organiza un plan para después cancelarlo por otro mejor, no, se hace cargo y ni le dice del otro plan y se la aguanta. No dice que la va a cuidar y la pone en riesgo de embarazarse. No espera que ella le escriba, la despierta con buenos días y la despide con buenas noches. No se llena la boca con lo que hizo y no hace nada. No se sienta cómodo esperando a que ella venga, le organiza planes y la sorprende. Si le dice que la quiere conocer la conoce, no se la franelea cuando le viene bien y le cuadra. No le quiere dar vuelta las cosas cuando discute diciendo que ella lo trató como a un chongo cuando ella le tuvo paciencia y cuando por chongo no pasaba ni por casualidad. Si no quiere estar con la que cebó durante cuatro meses se lo dice, no espera a que ella se harte y lo mande a la mierda. Un hombre se compromete o no hace perder el tiempo a la persona que sabe que quiere otra cosa. Un hombre, si dice que no va a mandar más mensajes, no los manda, no avisa que no va a mandar más mensajes con un último mensaje para hacer enojar a la otra persona. Un hombre, si dice que es sincero, lo es, no se enoja solo e ignora a la otra persona. A un hombre, no hay que decirle cómo tiene que actuar, porque lo hace y punto. Bloqueado. Lamento decir que no fue un gusto conocerte. 

Sofía.


jueves, 15 de septiembre de 2016

Cartuja

Catatónico y en estado de pánico evitas pensar. Hay una especie de precipicio dentro de cada cono de esa caja vintage con la que te derretís la cabeza. Es el abismo, tan grande y helado, que por momentos parece cortar y por momentos resbala. Las alusiones están todas sentadas y te miran como si hubiera algo nefasto en todo este sonido.
La noche que encierra en su corazón el día más lindo de la primavera puede hacerte creer en boludeces, pero a fin de cuentas terminás entendiendo la conexión de los irrefrenables sucesos, de las crónicas vueltas de un viaje que no tiene héroes ni traidores. Las ideas empiezan a ser menos, o quizás no…  ¿es que son oscuras? ¿Qué es todo lo que no puede resolverse pensando? ¿Y qué hay de todas esos hipotéticos berretas que (pensás) resolvés a diario? ¿Qué es lo que gano y qué es lo que no?
Tu ancla de capa te volvió a agarrar con un interrogante sobredimensionado, ¿sobrevalorado quizás? La intelectualización es una herejía barnizada con óleo, empapelada con ediciones lujosas de Cervantes… que se ahorca con un juego de cuerdas cero-diez y que siempre, siempre, camina a tu lado, riendo e hilando incomprensibles frases vertebradas por toda lógica de lógicas.

De la misma forma con que pueden leerse en tus ojos todas las líneas del futuro, podés leer en mí el sánscrito indescifrable de mi ansiedad. La lluvia va a caer, el sol va a arder eternamente en lo que a mí concierne, y aún así no me figuro toda la foto. Todo indica que esto de los axiomas no es lo mío. 

lunes, 12 de septiembre de 2016

Blue note

Esteros eternos de calma te acechan y escrutan a través de terribles ojos redondos y grandes. Esperas la fuerza del segundo eón, pero parece no estar destinada a que la encuentres y contemplas… tal vez demasiado. El sonido en loop de lo que no alcanzaste a pensar a tiempo para decir cuando corresponde te vence al grito de tu nunca más. Porque el drama propio es el que mejores y más líneas tiene; hasta el silencio es intenso.
Golpeás el armónico y te dejás llevar entre las ondas. Hace tiempo que no cuidás un solo detalle ¿ante quién te rebelas? El trip es infantil y el corolario grave, espeso. El espejismo del suelo hizo que parecieras una vez más un acróbata, pero llegaste a la cocina… ¡que densidad la de este lugar! Pero tus manos son más fuertes que toda esta mentira de jugar a ser y las alzas en señal de batalla.
Los silencios significantes, esos que solo se llenan con ansiedad, están plagados de futuro y asustados de variables. En la espesura de la noche solo pienso en que no los alcanzo aunque tal vez estén corriendo hacia mí. La calma llena de ansiedad… paradoja y de esas picardías de la fuerza. Hay que ceder un poco, o quizás no. Hay que esperar o tal vez actuar. No van a darme su sincero augurio de gloria.

La tierra me aguarda para que juntos volvamos a conjurar la invocación. Me aguarda para blandir el mandoble que hará que me invada el vacío. Me aguarda silenciosa y calmada, puesto que sabe que volveremos a estallar. 

domingo, 11 de septiembre de 2016

Gualicho de olvidar

Hay algo de la inercia que toma la tierra al girar, que estás usando en mi contra. Hay algo de toda la espina cruel, verdugo de todo corazón naciente, que me dejaste casi de noche. Son todos los huevos que hay que tener para entender que se llegó tarde pifiando el reloj, y así vivir entero.
En el esquema de todo lo divino, no cabe espacio para el sonido de los violines de avería. Con la taquicardia se me estrecha aun más el pensamiento, y resuelvo mal. Los sonidos en loop me hacen perder el rumbo, me desmagnetizan.
No ha habido tierra en la que hayamos encontrado la calma, el esquema de lo nuestro. Ciertos encuentros desquiciaron el salón de los recuerdos, ensuciándose a sí mismos. Tal vez alguien con autoridad se refirió a estos últimos, y fueron fatalmente condenados.

Lentamente pretendo callar, pero no voy a conseguirlo. Se simplifican en soledad las magníficas ilusiones de un beso con el síndrome de abstinencia de conformismo. Sin embargo, debe tenerse en cuenta que ambas ellas, antes de partir, escrutaron temiblemente mi ser… y mi soñar.

jueves, 8 de septiembre de 2016

La pequeña novia del carioca

Abre os teus braços, meu irmão, deixa cair.

El preludio de una tormenta intransigente no acostumbra coincidir con el sentido de la oportunidad. El sonido tribal de las baldosas que corrieron bajo tus pies por lo menos una hora sin parar. La crecida del asfalto que amenaza con dejarte oliendo a brea y alquitrán. El grito del árbol que se convirtió en cuervo solo para asustarte más. Todos ríen gravemente, pero nadie se inmuta. No creo que los hayan notado. No creo que hayan notado que sobreactué.
Cuando pasaste la segunda cuadra es posible que hayas parado. Es posible que te hayas detenido al menos un segundo solo para probar si la presentías. Te pegas un jabón del carajo porque pensás que paraste un segundo eterno. Ya no rieron más, quizás se quedaron sin birras, sin puchos.
Se me ocurre que, entre el silencio y ese segundo entreabierto, pudiste mirar y verla a través de la puerta de un ojo negro. Se miraron y se rieron bastante, tanto como para divertir la contabilidad de la economía universal y que un segundo sean todos los que puedas imaginarte.  Te vi quejándote sobre el final y no entendiendo este tema del tiempo. Pero ella no hizo más que reír y contagiarte.
La tormenta camina hacia vos despacio, constante. Incluso estando en la altura no serías capaz de huir. Muchas veces presagiaste en clave hostil… y ni eso va a suceder. No entiendo bien por qué razón sonreís al mirar, incluso antes. Pensas, entendes, decis, hablas… justo antes. Es pequeña. Ella es pequeña, pero ahí está, eternamente enamorada.

Quizás al abrir los ojos a la mañana de mañana, puedas soñar de nuevo esperando todo un nuevo aliento.

miércoles, 31 de agosto de 2016

Esas noches de verano

Una vez un viejito sabio me dijo que jamás debía explicar nada comenzando con un “Es cuando…”.Y siempre hice feliz caso de tamaña lógica vertebral de consejo. Pero resulta que hoy, justo hoy, subvertir la lógica es consigna que pide premisas, explicaciones y conclusiones. Todas tienen una voz tan chillona y molesta... tan cliché. Gritan bastante, pero no me molesta, porque hoy no es como, hoy no es que, hoy es cuando.
Es cuando el poder de un diciembre eterno en sus dos veranos, de ocho y veinte en manzano, Vinicius viendo como toda la tierra al rodar te alcanza el choque del lago contra la lenga, y que otro día perdido te asusta hasta la piel. Pero atenti, que también es cuando me acuerdo y casi dibujo todo a las diez.
Es cuando había imposibles nuestros, bien nuestros, que nos hacían ver tan enormes, tan estupendos. Porque es cuando la jackson no tenía idea de cómo hablar y sin embargo algo le sacamos… y fue nuestro por todo lo que duró la huella sobre la nieve que hoy, justo hoy, fuimos a pisar bajo un radal.
Es cuando las brumosas seis de la mañana se dejan cortar planeando a toda velocidad, graciosamente y sin emitir sonido. Porque ahí, justo ahí, es cuando volver a remo tiene la épica del beso sin chape de la mina del palo verde. Es cuando ese tostado solo, mientras mirabas la pared, vale la pena cada poro del sublime pan.
Es cuando las gallinas se esporpollan al sol y la Tota sintetiza vitamina D con los ojos entreabiertos, norte a la brisa que llega desde el otro lado. Ojo que también es cuando ese Tio negro se baja bajo la lluvia, de visita en visita. No es más que cuando sonrío al detectarlo todo.

Es cuando pensás que si hoy te apagan la luz no perdiste tiempo en pestañar… que no había tiempo para torpeza semejante. Es que, finalmente, siempre va a ser cuando respires, y cuando pienses que podemos existir.  

sábado, 13 de agosto de 2016

A Olivia

Ella no es estereotipo. Ella no es perfección de una estética de dogmas insulsos de un mundo que decidió no ver. Si lo perfecto no tiene todos estos errores, ¿con qué tupé se autoproclama? ¿Quién lo patrocina? Ella no es nadie, no es nadie en absoluto salvo el milagro de una catástrofe que acontece frente a quien se detenga a mirar, como espectador de una inentendible obra teatral, inexplicablemente genial.
Ella, adjudicataria en dueña de tantas de mis líneas, lo sabe. Sabe que me han dicho —o me he dicho— todo lo que hay que encontrar. Ella sabe que la inercia que sus ojos toman al entronar la mirada fija a la par de sus manos infinitamente nerviosas me hace caer. Ella lo sabe. Siempre lo supo y sabrá, maldita sea en todo su conocimiento, que no podré dejar de amarla.
Ella, simple y graciosamente sabe qué hacer. Sabe simple y graciosamente, que sea lo que sea, caeré una y otra vez.

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Olivia crees en las flores y el mar?
Todos esperan su viento...
Yo, vivo un mundo que no es real
Y el incansable destino, se acerca otra vez.

Olivia no me digas que te vas a quedar
Atada al mundo de esta realidad
Porque en las noches, tus ojos, dicen mucho más
Porque todos, todos, callamos al soñar...

Olivia ves el cielo o hablás al sol?
Sentiste el fuego del miedo 
atento al frío de tu corazón? 
Que siempre está, que siempre está.

No mires mas, no vengas más...
si vas a hablar sin hablar.

lunes, 13 de junio de 2016

Los profetas raudos no acaban de pensar

Todas las ideas de un imperio, de un ejército de un solo hombre, se han ido. Se perdieron olvidadas en los días, en el exilio de la esencia que las apartó tirano, sin dudarlo un momento. ¿Cómo es posible el sueño blanco repentino, que abrumadoramente toma el poder? ¿Cómo explican todos esos prometedores ayeres, los mañanas de ansiedad interminable y vacíos negros?
Sabía de cierta receta para encontrar consuelo. Excéntrico antídoto que desconcierta a la propia alma para hacerla encontrar su carácter, su fibra. La retórica de lo que se presume sabido nunca es tan sensual, nunca se presenta épica. Ello mediante, dio rienda suelta a la implosión de lo previsible, haciéndose trizas una vez más, experimentando nuevamente la ausencia.
Las risas en el concilio de los ángeles no tardaron en aparecer y fueron seguidas de escasas opiniones apócrifas, talladas sobre tablas tirriosas con abominables decoraciones y giros.
Sin embargo, en el espesor de la noche abovedada, las estrellas brillaban augurando alegrías primitivas, llenas de sentido y de vigor. De repente, pensó que quizás construir desde las trizas no fuera lo mismo cada vez. Justo allí retomó el rumbo y encontró alguna de aquellas perdidas ideas al calor del sol, en un claro con pastito verde y buena brisa. 

jueves, 7 de abril de 2016

Objeción del ojo gris

No tiene sentido hablar cuando los viejos tambores no suenan. Quizás, solo quizás, no seamos otra cosa que el capricho de una fuerza adolescente. Un proyecto frustrado de un dios imprudente y –sobre todo- poco constante e incapaz de progresar en todo su acto estéril de potencia.
Un dado de oro en una nuez que gira y gira sin cesar, para dejar atónito hasta al más escéptico –no sin cierta justicia poética-, riendo a cada vuelta.
La fuerza naciente puede acabarse sin sentido en el instante preciso, como una hierba que se corta y ya seca se reconoce insignificante, mundana, prescindible y ausente en la memoria circundante de una gran máquina ordenadora del caos.
Haber venido desde lejos para ir al tiempo que nadie ve, al que nadie alcanza y sentirse parte de una profecía, expandirse lejos del núcleo singular, ególatra y libre. El caos tiene cierto sentido del humor. Las picardías de la maquinaria son patentes, más que en otro momento, en vela.
A la deriva, no hay tiempo que perder, no se lo posee. Y lejos ya de pedir un rediseño del espeluznante plan, creemos en él. Y si no se cree en él, se atestigua en días más hábiles que nosotros.
Cierto sentido del humor dije… alguien está muy entretenido. Cierto sentido del humor, pienso, quizás alguien no está.

viernes, 26 de febrero de 2016

Alguien con quien ver el mundo

Cenizas de la muerte intransigente, esa misma que yo algún día encendí en mil llamas gloriosas cada una de ellas, se revelan nuevamente entre el polvo que ilumina la tarde. En parte fuiste ayer, en parte sos lejana y, finalmente, en parte ya ni siquiera sos. En la oscuridad llueve mucho más desde que no me decis lo que pensas, desde que no acontece el suceso de tu música. Tal vez no encuentre todo lo que nos dejaste, pero saber que está perdido por ahí me tranquiliza, como si supiera que por los hilos del azar, casi podría reconstruirte, muy sobre el final.
Está aconteciendo una reunión. Un hombre sentado de perfil a otro más joven. Ambos miran hacia el morro gris. El hombre más joven susurra: - ...vos estás muy cansado-. –No-, le responde en tono gentil.

La luz me atraviesa en el calor de toda su esencia, y encierran la energía de lo que hice por verla. Se desnudaría la dicha frente a la verdad, y se dejaría arrastrar hasta lo más profundo del sentido. Se verían cara a cara la vergüenza y el temor, para llevar adelante el peor de los crímenes, mentirse. 

viernes, 14 de agosto de 2015

De mi Padre.

A veces pienso si tengo un Padre, o tengo un amigo de esos con los que el silencio no es incómodo. Un amigo que me vio salir y que cuando me ve con cara de llegada, patea un poco el disco, porque sabe que todavía no llegué. Un amigo que me vio crecer mientras crecía y me enseñó mientras aprendía. Un amigo con autoridad de ley, gigante en su humanidad.

A veces pienso si tengo un Padre, o un compañero sobre el que descansar el peso de alguna arremetida. Uno de esos con los que se lucha con, y uno de esos con los que se lucha contra. Un compañero que empuja si está atrás y derrite hielo si es punta de lanza. Un compañero templado por gigantes en su humanidad.

A veces pienso si tengo un Padre, o un ídolo sobre el que escribir interminables libros. Increíbles fábulas sobre el martillo de Thor, y míticos dioses de los elementos. Un ídolo que encadena sus demonios y todas las mañanas les tira un poco de carne para que la cadena aguante. Un ídolo que en su humanidad, endiosa su derredor.

A veces pienso si tengo un Padre, o un recuerdo constante de que siempre puedo llegar más lejos, siempre puedo explotar más fuerte, que el horizonte es indefinido y que lo grandioso se presenta al vivirlo con naturalidad.

A veces pienso en mi amigo, a veces pienso en mi compañero, a veces pienso en mi ídolo y a veces pienso en mi recuerdo constante. Pienso en mi Padre.

miércoles, 3 de junio de 2015

El tercer yo

Atreverse a encontrar el piso no es vulgar designio mentado para cualquiera. No. Ante todo porque se requiere dejar sentar los pies sobre el mismo, como quien sabedor del golpe inminente no endurece una sola fibra, y se resigna al impacto.

Que la vida es bello peligro, ya lo ha sostenido algún lúcido poeta, encontrándose así con la luz de todo lo que nos habita y, mejor aún, viviéndola.

Soy adicto a la adrenalina, y no porque me arroje al vacío, sino porque a cada segundo me recuerdo lo delicado de esta gran vasija agrietada y me digo con voz tenue “hay que temer, porque todo puede romperse instantáneamente”.

No reflejo el más mínimo temor, y subvierto entonces una proyección sobre una pared cargada de prejuicios a la que, en realidad, no presto la más mínima atención. Es que merece poca, habida cuenta de que soy aún sin ella.

Por eso la calma hoy es frío. Por eso soy uno en el frío y en mi tiempo, de nadie más. Por eso soy calma en busca de tenue equilibrio y conexión que tanto anhelé siempre y a donde siempre equivoco el camino.

La proyección en la pared, subvertida, aún así es. Cierta veta cómica de los dioses.

jueves, 7 de mayo de 2015

Dieciséis.

Una noche, cansancio, un bar, amigos. El reverdecer etílico de todo lo que te estabas olvidando a la vuelta de la esquina. Todo lo que nunca se olvidó de vos, sabiendo que tanto bien te hace y que, aunque lo niegues, sigue ahí esperándote como si fuera una madre sabedora de que la distancia puesta por un hijo sirve para crecer.
Tanto bien te hiciera aquello, que así desearías fueran todos los segundos de cada día. Pero sos consciente de lo finito, de lo que termina. Es que todas esas cosas maravillosas le deben el calificativo a su caducidad.
Fue sin embargo un momento sobre los segundos finales de la noche. Dieciséis segundos fenomenales que duraron tanto más de lo que podrías haber esperado nunca. Esos dieciséis segundos se detuvieron en largas horas, a modo de gauchada del universo, a modo de tregua. Esos dieciséis segundos duraron más, mucho más.
Hoy, todo sigue siendo igual de injusto. El problema, es que todo es menos drástico. La vida está amotinada en un discurso pseudo-tolerante chicloso que ya se estiró demasiado. Ya no se puede sostener. El misterio de lo global te da ansiedad, porque todavía no descubrís, no vivís, no viajás, no conocés, no disfrutás… no. Definitivamente ya no se puede sostener.
Y es que el universo lo sabe. Como padre que no primerea, deja que todo pase, le pese a quien le pese. Pero a veces, nos da esos dieciséis segundos que duran más, que parecen eternamente expandidos. Esos dieciséis segundos que parecen materializar la posibilidad de un estado diferente, un tempo bien marcado.

Esos dieciséis segundos están por todas partes. Darán nueva esperanza cada vez que se presenten.

domingo, 21 de septiembre de 2014

La teoría es la misma.


Porque a veces la determinación es viento de cola. Es infinita e inagotable fuente de fuerza, convicción, combustible del alma que nos lleva más allá. Y todo lo que sabes, todo lo que esperás realmente vale la pena. Todo tiene un sentido porque hay una causa.
Pero… poner en duda todo, todo el tiempo no se si sea una premisa sana. “la primera persona es el ego, y muchos te acusarán de soberbia”, me dijeron. Yo pido tiempo. Pido que ya basta por un instante. Mi pasión no es un bien preciado. Será que no genera verdes en cantidad suficiente.
Todo está de cabeza si no se pone en duda todo, todo el tiempo. Aún a expensas de no disfrutar cada instante. Es que si no se somete al juicio interminable, a la inquisición más profunda del intelecto a cada uno de nuestros instantes, ¿cómo saber que son verdadera y únicamente valiosos?

Yo sé que la perfección del lenguaje escasea en estos míseros renglones. Espero sea valedera mi absurda excusa que solo reza “no tengo palabras aún, lo sabré luego”.

martes, 19 de agosto de 2014

De la muerte

Cómo es que cuesta tanto no perder el punto de vista. La muerte está ahí, todos los días conviviendo con nosotros y, aún así, perdemos perspectiva. Todo puede pasarnos en cualquier momento, a nosotros, a cualquiera y, aún así, corremos maquinando que cada problema es el peor y que cada ínfimo detalle cuenta tanto como toda una vida.

Es que jamás vamos a entender. La historia la cuentan sobrevivientes. Siempre sabemos de la muerte por aquello que nos alejó de ella. Aquel momento en que vimos cuánta distancia nos separaba y por eso, no sabemos nada sobre ella. Nosotros, que nos quedamos acá abajo –o acá arriba–, no entendemos porque no tenemos forma ni manera.

Todo lo que se de la muerte me deja callado. Todo lo que se de la muerte me pone en jaque. Amenaza mi pasado, mi presente y mi futuro. Me dice todo lo que estuvo mal, lo que no debo y lo que hay que temer que suceda. Me inhibe y protagoniza momentos como el actor despechado que no consigue su papel. Desarma mis conclusiones lógicas como si mis ideas fueran frágiles gajos de fruta.

Aún después de tanta muerte seguimos en cólera, seguimos adrenalínicos y enérgicos en zonceras que en realidad… no importan. No tienen peso específico y no pueden conmovernos, no pueden deslumbrarnos.

Al final, las pocas veces que pienso la muerte me retracto. Al final, la espiritualidad no es suficiente si a cada segundo vamos a olvidarla en pormenores usuales, ordinarios. Detalles que insultan el sentido.  

viernes, 6 de septiembre de 2013

Wrote a song for everyone

Los desconocidos lo creyeron soberbio, los amigos lo creyeron traidor, su amor lo creyó infiel. Lo arrestaron abusando de la pasión por ideales que fueron más astutos que él, y de él se alimentaron. Se confinó a sí mismo a una inmejorable calma en la que lamentarse por cómo debiera ser el mundo.
Solo hizo falta la peste del tiempo para que los desconocidos lo volvieran leyenda, los amigos lo coronaran y su amor lo hiciera rey. Y solo hizo falta una probada del disfrute del anhelo, para saberlo efímero y gris.

Pensar la luz, pensar lo grande, lo universalmente indicado no debiera ser pecado del ego, sino fuego para alimentar las almas.

jueves, 27 de junio de 2013

Las exteriorizaciones simbólicas

Todos significamos, relativamente, algo para alguien. Eventual y coyunturalmente somos lo viejo, lo presente o lo nuevo. Salvedad válida al respecto de las connotaciones –peyorativas o no– que pudieran hacerse al respecto, siempre caemos en alguna de estas características funcionales.
Así las cosas, no podríamos decir que uno, en tanto objeto o sujeto, signifique nada. Uno significa, entonces, en tanto exteriorizaciones simbólicas. Aún más, en ese orden de ideas, uno significa para sí mismo según sus propias exteriorizaciones simbólicas. La disociación entre el sujeto-objeto que nos compone y una suerte de entidad que se manifiesta, es evidente.
Las exteriorizaciones simbólicas se dan condicionadas por una serie de factores internos y externos. En los primeros, conviven dos clases de reacciones: las anteriores y las posteriores. Las anteriores son las puras, las inocentes y las más versátiles. Las posteriores siguen siendo internas, mas rígidamente condicionadas por los factores externos, y disimuladas a tal punto que ni en veinte años de diván podríamos encontrarlas en sus oscuras ciénagas.
Deberíamos concluir entonces, que las tres significaciones relativas están más ligadas a la noción temporal de lo que podría a priori deducirse. También deberíamos acordar, en que a fin de convivir con estas significaciones, debemos considerarnos como un tercero, a propósito de estas.
Entonces, puede uno encontrar quietud estando seguro de consagrar en la unidad de tiempo que desee, una parte de aquella entidad manifestada a cada una de las nociones temporales que caben en nuestra razón sin demasiado esfuerzo metafísico. No hacerlo estaría significando, finalmente, un insulto a nuestro significado.

lunes, 17 de junio de 2013

Manifiesto vehementemente

Vengo de una cuna cargada de amor, esfuerzo, inconsciencia y claridad mental.  No puedo imponerme ser esencialmente distinto y no puedo dejar de exigirme ser espiritualmente mejor. El determinismo que  marca un legado nunca me ha dejado olvidar el hambre que no sufrí, y de ahí una ambición por la justicia interminable, gigante en los diminutos y efímeros momentos de la vida.

Vengo de un molde cortado con la cuchilla del intelectual sin estudio, del apasionado prudente y del protagonista modesto. No puedo entregarme al vicio de rebajar ni ser rebajado ante nadie. Una sola idea primitiva desvanece la electricidad de un mundo disimulado, y por ello he de recordar que me debo a mí y luego a mis pares, en quienes deposito la alegría de haber saldado la cuenta propia.

Vengo de un ideal herido, de un principio truncado y de un estandarte manchado por la crueldad ajena. No puedo correr desbocado sin aprender, sin recordar. La sinergia de cada uno de los eventos pasados me hace responsable por el modo en que me comporte ante los futuros. Por ello, debo despegarme de la relatividad terrenal entre el bien y el mal, sabiendo que esta aplica a ambos identidad de reglas.

Vengo de una explosión de poder vital, un torbellino que arrasa y una mano delicada que acaricia. No puedo permitirme hacer bien a otros sin antes hacerlo conmigo. Idea con paradoja por médula, que se eleva en los más afinados cantos del mundo disimulado y pretende alzar en júbilo a quien muere por dentro, ante el silencio de todos.

Vengo del mundo del equilibrio, de la conexión con el suelo, de la reflexión que consuma. No puedo dejar que se detenga el diálogo, la llama que ilumina la puerta a la casa del pensamiento… allí donde habitan la razón y el azar. Y no es amor a lo metafísico, elevado. Es amor a lo inicial, a lo primero, a lo eminente.

Y vengo del mundo en el que estoy ahora y en el que tal vez estaré mañana. Me desautorizo a caminar hacia el frente de espaldas. Me desautorizo a caminar hacia adelante con la sien clavada en el horizonte. Me hago responsable de ser un poco en cada uno, y ser todo en mí. 

miércoles, 5 de junio de 2013

Le Quai.

Si te paras a pensar, cada segundo está lleno de sentido. Como la luz que inunda diferente los ojos trasnochados, la realidad está siendo ahora; es desapasionado negarlo.
Pero ahí van... ahí van todos corriendo a la mejor uva. Querer decir solo por querer decir, y jugar condicionado de entrada por suertes que no son las propias. Tienen algo que quieren, que queremos y que quiero... actuar es la desestructura, dijo el chamán.
La felicidad es un estado tan complejo de mantener, que muchos hombres le huyen aterrados en el inconsciente deseo de tener algo para decir, algo para compartir, algo para hablar de la tristeza berreta, la tristeza que se elige.
Una dinámica incomprensible que te eleva... y volcás; salud!.

jueves, 30 de mayo de 2013

Estado de conciencia

La gente que vive de ideas residuales ve ampliado su mundo hasta todo otro nuevo horizonte. Ve su cosmovisión sacudida con cada palabra pronunciada por otros labios. Ve como su existencia se incomoda hasta que logra la fotosíntesis intelectual de lo insospechado.
Así las cosas, y en cadena interpersonal de ideas residuales condensadas por mi querido amigo Avalos, los vuelvo a dejar con un excelso escrito -y por qué no decirlo- esfuerzo lógico. 
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A Vanesa Maraschin, por haberme regalado la desdicha de la duda. Nunca un regalo me había hecho tanto daño, ni me había dado tanta libertad. Por las horas felices que me das interpelándome a cuestionar la existencia.

///Y VISTOS, 
Los autos caratulados “U.P.M. S/ INTERPONE RECURSO DE INCONSTITUCIONALIDAD” Expte. Nro. 3747/11, de trámite por ante el Juzgado de Instrucción en lo Criminal y Correccional Nro. 4 de Río Gallegos, capital de la Provincia de Santa Cruz, traídos a despacho para resolver, y de cuyas constancias, 
RESULTA, 
Que se inician las presentes actuaciones a raíz de la denuncia presentada por U.P.M., el 20 de Diciembre de 2011, en la Comisaría Seccional Tercera de Policía, oportunidad en la que refirió que en igual fecha siendo las 16:28 horas, momento que se disponía a su muerte, la misma advirtió que de acontecer el deceso, no se encontraba eximida de culpa por las faltas cometidas en tierra;
Que a fs. 2 obra glosada fotocopia certificada de la constancia de última confesión clerigal expedida por la Parroquia San Vicente de Paul local, que data del año 1999;
Que a fs. 4/5, la denunciante interpuso recurso de inconstitucionalidad a los fines de cuestionar la validez de la norma que prescribe: “las personas que no se hayan arrepentido de sus pecados terrenales ante autoridad competente previo a su muerte, serán condenadas al infierno. A las arrepentidas confesadas al momento de su deceso les corresponde el cielo. Si no existiere mérito suficiente para condenar o eximir de culpa,  corresponderá el purgatorio (…).-
Que la denunciante fundamenta su petición, alegando que el deceso resulta ser un hecho ajeno a la voluntad de los individuos, y que la arbitrariedad acerca de la fecha de su acontecimiento violenta el derecho a la dignidad de vida humana, toda vez que imposibilita a cada hombre y mujer a abandonar el cuerpo eximido de culpa por las faltas cometidas en tierra. Lo que cuestiona no es la eximisión de la pena en si misma, sino la imposibilidad de solicitar la redención en tierra, siendo que este requisito resulta indispensable para evitar la condena al averno, y que una vez producido el deceso, la misma resulta irrecurible y eterna.- 
  Que corre agregado por cuerda Incidente de Interposición de Medida Cautelar, mediante el que se concedió la suspención de la muerte de la solicitante hasta tanto se resolviera la cuestión de fondo, y,
CONSIDERANDO:
Que el titular de la vindicta pública entendió que la norma cuya constitucionalidad se cuestiona resulta válida en todo su contenido toda vez que la misma emana formalmente de una autoridad competente, y que, de acuerdo a los preceptos lógicos y metafísicos no puede en consecuencia ser errada, solicitando finalmente se rechase el recurso interpuesto y se ordene la continuidad del suceso mortal.-
Que adelanta esta magistrada que a los fines de analizar la cuestión de marras, habré de estudiar la validez de la norma en relación al “estado de conciencia post mortem” ;
Que primeramente, ha de tenerse presente que el estado de conciencia post mortem, se define como aquella capacidad del sujeto de mantener inalteradas sus facultades mentales, ideas, ideologías, sentimientos, recuerdos, proyecciones, lenguaje, reflexiones, y en fín todo elemento constitutivo de la intelectualidad y sentimientos humanos, después del deceso biológico de su cuerpo.-
Que efectivamente la cuestión planteada implica dos hipótesis posibles: 1) si el estado de conciencia se extingue junto con la extinción de los signos vitales del cuerpo, entonces la condena al infierno, resulta eternamente inalterable, pues no cabría la posibilidad de alteración moralmente justificante que admita la redención; 2) si el estado de conciencia se mantiene luego de la extinción de los signos vitales del cuerpo, entonces la posibilidad de arrepentimiento sobreviene con ella, y en consecuencia la persona condenada al infierno mantiene eternamente la posibilidad de la expiación de su alma.-
Ahora bien, el vil hombre condenado al averno tras su muerte, necesita del constante memoriar de su conducta en la tierra para validar la sentencia divina que le pesa. Es decir, el condenado al infierno necesita en la ejecución eterna de su pena, rememorar en igual grado de eternidad lo pecaminoso de su conducta. De no admitir esta circunstancia, de nada valdría la sanción impuesta, pues el sujeto desconocería el porqué de la misma, convirtiendo así a un Dios vengativo, supuesto desde ya inadmisible por difinición. En este sentido, el sujeto no puede sufrir un castigo sin conocer el o los hechos que motivaron la implementación del mismo.- 
En este punto debemos preguntarnos si basta con que el sujeto mantenga su estado de conciencia sólo respecto de su falta. Este cuestionamiento deviene fundamental a la presente, pues sólo resulta admisible mantener el estado de conciencia respecto de lo pecaminoso de la conducta en la tierra si, y sólo si, tiene capacidad para valorarla como tal, es decir como pecaminosa. (Y he aquí el fundamento de la pena). La cuestión radica en que, para poder valorar esa conducta como moralmente reprochable, el sujeto ha de conocer aquello que no sea moralmente reprochable.- 
En conclusión, la condena del infierno exigiría como presupuestos para su procedencia, 1) que el sujeto mantenga su estado de conciencia post mortem respecto de la/s falta/s morales cometidas en su vida en la tierra; y 2) que mantenga su estado de conciencia post mortem respecto a aquello que no constituye una falta, es más aquello que resulta ser moralmente admisible -lo bueno-, para poder así comprender el por qué de la reprochabilidad de su conducta y en consecuencia justificarla.-
De admitir lo contrario, la muerte nos convertiría en inimputables, e insisto dios pecaría de vengativo y de injusto.- 
Ahora bien, corresponde analizar el segundo supuesto, esto es un estado de conciencia que se prolongue post mortem. En tal caso, el condenado al infierno, mantiene inalterado su conocimiento no sólo respecto de sus faltas, sino además de la maldad que las vuelve moralmente reprochables. Por las mismas razones que lo expuesto ut supra, también conoce la bondad de las mismas. Consecuentemente, el sujeto detenta inalterable su posibilidad de redención. De lo contrario nos encontraríamos nuevamente ante el supuesto del Dios vengativo e injusto. En efecto, si el estado de conciencia sobrevive al cuerpo, la eternidad como elemento atribuible al infierno comienza a flaquear en tanto que carácter constitutivo. Es decir, cabría entonces la posibilidad de soportar una condena finita. A partir de aquí debemos abrir un nuevo interrogante cual es, ¿si la redención no prescribe post morten, a qué eternidad hace referencia entonces la tradición judeo-cristiana? ¿la finitud de la condena divina no contraría los principios de esa tradición? ¿la decisión divina es recurrible? Claro. Si se admite el carácter finito de la condena divina, luego, corresponde conceder el indulto, y con él, el pleno ejercicio del estado de indultado, esto es, el cielo o paraíso. Y es que el conflicto reside en que, si se admite el estado de conciencia post mortem, consecuentemente, las almas pueden eternamente dedicarse a transitar entre el cielo y el infierno, según claro, la reprochabilidad o no de su determinación moral. De admitir tal cosa, resulta que las faltas cometidas en tierra no son -al menos no con carácter definitivo- eternamente punibles después de la muerte. Y con ello, tampoco será eterno el paraíso.-  
No corresponde a esta magistrada expresarse sobre los méritos y conveniencias que llevaron a diversas tradiciones religiosas a pronunciarse acerca de la existencia del cielo y del infierno. Tan sólo me circunscribo a sostener que, tal como ha quedado holgadamente acreditado en autos, o bien el binomio cielo-infierno no existe, o bien la condena post mortem por las faltas cometidas en tierra no reviste el carácter de definitiva, resultando en consecuencia posible revertir la misma en cualquier estadío de su ejecución, siempre y cuando se acrediten los requisitos exigidos para la exculpación, según la normativa divina vigente.-
Por todo ello, entiendo que la norma puesta a consideración de esta magistrada, es violatoria de la dignidad humana, toda vez que conmina el ejercicio de la vida terrenal de la peticionante a la constante sujeción de un estado de incertidumbre respecto del destino eterno de su alma, siendo que el mismo no se condice lógica ni metafísicamente con las posibilidades que de hecho, puedan efectivamente acaecer a continuación del deceso, evidenciándose en consecuencia la inconstitucionalidad de la norma citada.-   
Así las cosas, habiendo arribado a la solución de fondo, deberá dejarse sin efecto la medida cautelar otorgada a favor de la peticionante y seguir el suceso mortal su normal trámite.-
Por todo lo expuesto,

RESUELVO:
1) DECLARAR LA INCONSTITUCIONALIDAD de la normativa terrenal citada.-
2) DEJAR sin efecto la medida cautelar otrogada en beneficio de la peticionante.-
3) ARCHÍVESE. REGÍSTRESE. COMUNÍQUESE.-



Dra. Vanesa Maraschin
JUEZ
ANTE MI:
Dr. Gabriel Avalos Abuin
      SECRETARIO


miércoles, 22 de mayo de 2013

Las buenas preguntas


Lo que yo quiera, siendo asunto mío, no debería importarte. Pero las cosas no son solo asunto de uno. Cuando alguien se ríe plenamente, algún otro disfruta con el gozo de quien ha hecho reír al más parco y todo parece elevarse, consumirse en una buena y más lograda atmósfera.
Que me entiendan no pasa por ser complejo, sino por la aptitud de ser entendido y, por sobre todas las cosas, por el deseo capitalizado. No deberías estar encerrado cuando la inmensidad toca a tu puerta, porque la verdad de la milanesa no está en la sartén que la frió, sino en el minerva y la sal que la hacen feliz.
Exponerse es abrir un poco los ojos; es de un golpe súbito recordar que las maquinaciones que uno pueda pergeñar no son siempre el fiel reflejo de uno mismo, y muchas veces no llegan ni al marco del espejo.
La pasión por las cosas, la vehemencia, el ahínco no pueden consumirte en un rojo vivo constante, porque solo serían vicios suicidas. Quid es dominar de lleno y pleno el pasar de cero a cien, pensar y pisar… pero clave de una vida feliz, macabro ardid anti-oxido es desacelerar a voluntad.
Por lo demás… sinceridad con quien más te ha querido jamás, vos, te salva y alimenta para que entregues algo a los demás; a fin de cuentas, ya no es solo asunto mío.

martes, 21 de mayo de 2013

Cuando regrese a Babilonia.


Diviso una nube mi amigo, allá en lo alto del cielo que ya se dijera que no es tal… de todas formas a nadie le interesa lo que es. Nadie se pregunta por que algo es hermoso, solo se ama, se odia, se admira, se envidia…
Diviso esa misma nube mi amigo, y pienso en vos como la otra parte del ego que alimento a diario y que estimo será salvación de ambos. La contracara de las vivencias, de la amistad, de la hermandad, de la música, y de extraños confines que marcan hacia donde vamos, me hacen verlo…
La nube ya está pasando, mi amigo, y solo queda la claridad de lo que no es tal, pero claridad al fin. Allí te encontraré, después de haber transitado contigo la oscuridad de la nube… que ya está pasando, mi amigo…

lunes, 13 de mayo de 2013

La casa contra un maní.

Que no sepamos cuál es nuestro punto de máxima expresión, el más alto y principal de todos (o más bajo y accesorio), me pierde y hace dudar, en ese agridulce vicio. Y pagando aun más caro de lo que Facundo advirtió el precio de la ignorancia, los veo sin seguir a las cabezas más altas que las suyas. Esa innata incapacidad por reconocerlas, lo sé, nos puebla de la cotideaneidad equivocada... ¿tal vez?
Y batiendo un demonio en silencio, ¿quién pudiera decir que está por el camino correcto, bajo pena de abyección y condena? 
Es este un mundo de demonios, y quien ha caído presa se enfrenta minuto a minuto con quien se sabe camarada de su propia oscuridad. Pero aquel se trenzará sin fin, porque no hay lugar en lo sobrenatural para la tortura, para la obsesión que insiste en no crecer.
Podría apostarlo todo ahora mismo, y ni aún así las leyes del azar serían capaces de doblegar lo que ya he forjado: la alegría primitiva, la moneda inmaterial con la que se paga el karma. 

domingo, 21 de abril de 2013

Tres mentiras acerca de Natalia Biglieri

Aportando al registro virtual  un poco mas de material de extorsión futura y haciendo uso de genialidad ajena, los dejo deleitarse con un escrito de Gabriel Avalos.



TRES MENTIRAS ACERCA DE NATALIA BIGLIERI. 


-¿cuánto la deseas? preguntó Dios al hombre. El hombre contestó: ¡Oh mi Señor! Todo lo que tu sabiduría infinita quiera concedérmela. -¡Obsecuente! Le espetó Dios. -Sabes de mi amor misericordioso que nada lo niega y aún así finges de humildad en mi presencia. Si no puedes hablarme con verdad, tampoco serás digno de ella. Crearé para tí la duda, y en la duda eterna habrás de construir tus cimientos. Con esas palabras Dios condenó su propia existencia.

Primera Mentira

Natalia Biglieri se paseaba por los pasillos de la facultad de Derecho de la Universidad del Salvador con los senos desnudos. Bueno. No desnudos. Denudos debajo de esa ¿remera? ¿camisa? ¿poncho? Que importa. Un paso. Dos pasos. Tres pasos. Y al mismo compás sus tetas se movían de un lado al otro, de un lado al otro, de un lado al otro. Todos las vimos. Se asomaban. Los pezones se le animaban a la vergüenza en la mesa del bar de Chipi. ¡Cuánta belleza! Lo negas. Lo negaste otra vez hoy cuando hablamos por teléfono. Dejame pensarte desnuda. Regalame eso. Regalame algo. Conozco los tratados de estética. Ví ciento tres senos de mujeres retratados; escuché siete tetas rozar el abismo ¿Cuánto pesan? Todo dato merece acabar en las aristas. Nada detrás del todo. ¿Y cuáles son los detalles a tener en cuenta? MMMM en primer lugar... nada de estudios analíticos... nada de ensayos psicoanalíticos -ppssss-... una auréola, y dentro, otra auréola, y dentro, otra aureóla... y así... ¿no es acaso un espiral? La circunvalación es la figura geométrica por excelencia. No se agota en aristas. En espiral se consigue el infinito. Así los pechos de Natalia Biglieri. Infinitos. No. No. No. No son gigantes. No son minúsculos. No son turgentes y no son fofos. No son blancos, ni son chocolate. Ni azules ni rojos, ni verdes. Son dos. Número par que no se compite a sí mismo. Y Natalia no compite consigo misma. No son pechos impunes, ni pusilánimes. Son pechos arriesgados, desafiantes, observadores. Y observan. Te observan. Y en esa retórica frontal te interpelan. Son seductores, mimosos, saltarines y juguetones. Maleables, tersos, incorruptibles, altaneros, aguerridos y complacientes. Compañeros, borrachos, alegres, exhultantes, exiguos, extenuantes, emprendedores. Atletas, didácticos, mecenas, son censores. Son dos y no compiten. Son complejos, oblicuos, tentadores, rapaces, veloces, volcánicos -jamás bucólicos- jóvenes, cálidos, brillantes, rimbombantes, acogedores, trabajadores, apasionantes, apasionados, embriagadores, carismáticos, auténticos, alucinantes, extraodinarios, maravillosos. Son bellos. Dos bellos senos. ¡Ay! ¡Que belleza! Yo los vi. ¿Quién me lo niega? ¿vos? Natalia... Yo los ví. Los toqué. Los saboré. Los olí. Los sentí. Los besé. Los acobigé. Los entendí. Los amé. Y ay de mi alegría infinita. Infinita como tus tetas. Regalame tus tetas. Regalame algo. Regalame esta mentira, ¿no me ves mujer que estoy feliz?

Segunda Mentira

Natalia Biglieri observaba desde un rincón del aula 216 de la Facultad de Derecho de la Universidad del Salvador. Ahí estaba escondidita detrás de una puerta. Infiltrada. Hay veces en que la vida te regala la ventana sin cortinas de un vecino, la sintonización accidental de una señal de cine porno, y como en el caso de Natalia, la inesperada imágen de dos amigas consumiendose las bocas como impúberes colegialas en el aula 216 de la facultad de Derecho de la Universidad del Salvador. Eran las ocho de la mañana. Amanecía por Callao. Victoria y Rocío  caían los párpados extasiados. Natalia tragó saliba. Se saboreaban el cuerpo. Rocío extendió una lengua erguida y babosa recorriendole el cuello a Victoria. Victoria le abrió paso a su mano y la dejó descanzar entre el jean rasposo y el culito suave de Rocío. Lo acarició primero y lo apretó desgobernada después. Sus lenguas danzaban. Una le mordió el labio y la otra repondió mordiéndole el antítrago y lóbulo izquierdo. Natalia infló las fauces. Una gimió sedienta y la otra escuchó extasiada. Natalia apretó el picaporte de la puerta. Las pelvis vestidas se encontraban rítimicamente en un golpe de gracia. Victoria le estranguló los pelos de la nuca a Rocío. Rocío se dejó. ¡Que par de tetas monumentales victoria! Y nunca nadie volvió a colonizartelas como Rocío esa mañana. Rocío se asfixió en tus tetas. Natalia retrajo los dedos de los pies. El impune anonimato del voyerista que no compromete su cuerpo. Que maravilla. El panoptico de la cárceles para ver a los presos coger. Vigilar y Castigar y Tocarse. Todo el poder y toda la impunidad. Y toda la moralina sofista, para custodiar el deseo de lo prohibido. Que morbo. Que morbosa. Natalia. Cuánto morbo. Y cuán permitido que lo tenías. Esa es tu bendición de mujer. Si hubieses sabido que nosotros te observábamos a vos. En todo acto sexual se reivindica un poder. Hay una relación dominial que rige a las partes. El señor y la cosa. ¿y de dónde es que viene esta erotización que gernerais vosotras mujeres cuando os tocais tiernamente? En la dialéctica del amo y el esclavo, el primero resulta el único condenado a su condición. El esclavo puede dejar de ser esclavo. Desde una lógica falocéntrica la mujer que coloniza sexualmente a otra mujer, opera, respecto del hombre -en tanto que amo- como el gallo en la riña; como los gladiadores en la arena romana. Exita al Amo porque su cosa no es más que una extensión de sí mismo y de su dominio. Una conquista por extenso impeium. -Mi victoria es suya dominus. Dice el esclavo. -Ensancha las arcas de mi poder y serás libre. Promete el otro. Victoria. Gloriosa Victoria con tus testas asfixiantes. Natalia observó la determinación de Rocío al imprimir los incisivos dichosos sobre ese par de tetas, y acompañó el movimiento con el pellisquito suave de su clítoris. Nunca nadie te dará tanto placer como vos misma aquél día. Gobernate. Mi dómina. Dómina mia. Lo erotico es la dignificación del sexo a través de la fantasía y la cultura. Pero ustedes mujeres impías fueron eternamente reales. Aquella mañana en el aula 216 de la Facultad de Derecho de la Universidad del Salvador está registrada en la memoria agradecida de José, José, Christian y la mía. Ahora, en la de cada lector.

Tercera Mentira

Hoy te mentí. De nuevo. Te dije que te había escrito un cuento. Tal vez este. No era cierto. Tuve intenciones en algún momento. A veces tus palabras me hacen hacer cosas. Ahí. Ahí fue. Cuando nos vimos en Buenos Aires, en febrero. Hacía calor. Me propuse escribirte para retarte. Para interpelarte, ¿y quién soy yo para interpelarte? Dirás. Me gusta interpelarte porque quedás como indefensa. También me gusta mentirte porque adoro la reacción de tu falso enojo cuando me descubrís. Tanto te pensé. Tanto. A veces dudo que mis palabras, mis interpretaciones sean genuinas. ¿Acaso te he inventado? ¿Acaso no inventamos a todos? Me he creado una falsa vos en la que pienso que el universo es posible. Me decepcionás. Todo el tiempo me decepcionás. Se ha transformado en un estado inalterable que se ejecuta infinitamente con tu condición de ser.  G R I T A R T E. AHAHAHAHAHAHA!!!!!! ¿me escuchás? ¿y quién soy yo? Dirás. Me exhaspera. Me exhasperás. Y te disfruto amargamente. Así me hacés. ¿me escuchás? Yo pensaba que el mundo se arrodillaría ante tus pies de leopardo. Pero vos parecías más preocupada por tus pies de leopardo ¡que indignación! ¡que impotencia! ¿qué estás haciendo? ¿qué te estás haciendo? Ay tus ojitos lindos. Alicaidos hacia los lados <   >  y esa vez que te paseaste con las tetas desnudas por la facultad. ¡Que belleza! Hoy me lo negaste de nuevo. Regalame eso. Regalame algo. Una mentira, dos mentiras, tres mentiras y así. Hablemos así. Mientiendo. Hablar con vos es desaparecer el contorno de las cosas. La firme convicción de la mentira. Tu mentira y tus tetas. Esas no son mentira. Mi yo pensando un vos que no es. Tus tragedias de amores que no son, y que siempre son. ¡Ay! volví a enojarme con vos. Ya no puedo escribirte. Ahora no quiero. ¿para qué? Si siempre hacés lo que querés. Caprichosa. Y cómo me gusta consertirte. Yo ví nacer una reina. Pero para gobernar hay que sacar el ojo del sócalo ¿interpelarte entonces? ¿para qué? No sé qué mentira es peor. La tuya que te conmina a la tralla y al costal, o la mía que piensa que no te pertenecen. Vayan ahora unas palabras sinceras: no me des nunca la razón. Al menos mentime.-